El comer hará que generes esa sensación rica de felicidad y que generes rollos, por supuesto, pero más felicidad. Vivimos realmente estresados y encima nos quieren generar la sensación de catálogo de Ripley diciéndonos que estamos gordos y obligándonos a hacer dietas absurdas. Cuando necesité bajar de peso para una obra tuve que meterme al gimnasio, tomar batidos y hacer una dieta que me dejaba recontra irritable. De haber seguido así seguro que terminaba peleándome con medio mundo. Gordita estaba feliz.

Algo parecido le pasó a una amiga quien a punta de rodajas de piña para el almuerzo se peleaba hasta con la silla donde se sentaba. Ojo, no estoy diciendo que sea malo, cuando lo necesitas por salud y la dieta es medicada, perfecto. Pero si no la necesitas y te matas con un maní al día, entonces los rollos se mudan al cerebro, donde viven felices esperando que el primer baboso te diga algo y tu reacciones como una leona que ha parido en medio de la calle. Ama tu cuerpo, métele gasolina, métele cosas ricas y disfruta antes que te vuelvas una pasa y solo puedas comer por una sonda. Okay, quizá no deba ser tan fatalista, pero es super simple, comer es rico y si no lo haces por querer parecerte a un palo de escoba, no jodas al resto con tu mal humor de mierda. Come.
No más rollos en la cabeza, que vivan los rollos en la panza.