miércoles, 18 de abril de 2012

Miss Mariajosé

Soy una hipócrita.

No lo hagas, no te burles, no digas nada.

Cómo inculcar valores que tú misma no tienes. Somos los modelos de mentiritas de niños que están esperando una respuesta positiva por cada pregunta. Somos ejemplos perfectos para que, cuando crezcan, no tengan que preguntarse por qué piensan así.

Están en formación. Noticia: yo estoy en formación también.

No soy mala, lo sé. No soy malcriada, lo sé. Pero tengo que pensar que, de mi comportamiento dependen muchos pensamientos. De mí depende el proceso de formación que yo misma no he concluido. 
No pienso acelerarme sólo para darles el ejemplo, no quiero.
Quiero equivocarme, quiero hacer cosas sólo por probar. Quiero seguir viviendo de acuerdo a mi edad.

Les llevo 10 años, les llevo 6 años, da igual. No es mucho. A veces pienso como ellos. Dudo como ellos, me equivoco como ellos.

No se droguen, no consuman alcohol en exceso, no se fijen en lo que otros dicen, entiendan que es por su bien. Yo lo sé. 

NO.

La verdad es que no lo sé. A mi edad todavía discuto con mis papás. A mi edad todavía tengo las ganas y el cuerpo para meterme una bombaza. Alguna vez probé marihuana y no puedo poner las manos al fuego al decir que nunca más lo haré. Eso no lo sé. 

Pero yo tengo que decir que siempre sí. Yo sí los entiendo, yo sí se un poquito más que ustedes. 

No es así, no me puedo equivocar. No tengo el derecho, el deber. La culpa.

Sonríe y diles que todo va a estar bien, reprímelos por la tarea no hecha. Enséñales.
Quiero enseñarles, no sólo teatro. Quiero enseñarles lo poco que sé.
No puedo decir lo que pienso, pero puedo decir lo que me hubiese gustado pensar a esa edad.

Claro, dejando que se equivoquen. 

Yo siempre seré más grande y ellos me mirarán y no verán a la hipócrita.
Verán a la amiga, la profesora. Verán a esa persona que sabe un poco más que ellos.
Al fin y al cabo no quiero ser el lobo disfrazado de cordero. Soy un corderito, de esos que tenía Mary. 
Lo que no saben, no les afectará. No soy el lobo. Pueden confiar en mí.

Ni modo, la hipocresía se vuelve una forma de cuidarlos, de dejar que se equivoquen y se descubran ellos mismos. Yo me quiero descubrir, aún. Yo me quiero equivocar, aún.

Preparo mi clase con la esperanza de que en unos años ellos hayan aprendido a ser, aunque sea, un 0.0000000000001% mejores personas de lo que eran antes de que yo llegue. Algo les quedará, mucho me quedará.

Notas, calificar eso es realmente efímero. Así como lo que pensamos ahora. Efímero. 

Ya volverá.